La casa de Beiró y la historia sin fin

Pierde estado parlamentario

Desde hace mucho tiempo, vecinos/as de Villa Devoto y militantes radicales sostienen un pedido para recuperar la vivienda que perteneció al dirigente político y darle un fin cultural y de atención pública. 

En un cajón modesto del edificio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires pasará fin de año hasta ser destruido el texto que reúne el anhelo de muchos vecinos/as de Villa Devoto y militantes radicales de recuperar la casa que perteneció a Francisco Beiró. Es que estamos a semanas de que termine 2022 y el órgano legislativo no tiene previsto incluir el proyecto en la última sesión del año, por lo que el mismo perderá estado parlamentario y tendrá que ser nuevamente presentado.

El proyecto se halla en el expediente 422-D-2022, y fue presentado por Lucio Lapeña (UCR-Evolución). Este legislador sigue el trayecto iniciado por sus antecesores Hernán Reyes y Juan Nosiglia, también radicales, que presentaron en distintos años la iniciativa, sin tampoco tener éxito. El texto terminará 2022 en la Comisión de Cultura, un paso que no había tenido hasta ahora, pero en el año próximo habrá que volver a empezar de cero el proceso, según las reglas de la Legislatura.

El motivo de la demora no es otro que una falta de determinación al respecto del Gobierno de la Ciudad. “Esto es una cuestión de decisión política. Desde el Ejecutivo todavía no está la posibilidad de contar con la partida presupuestaria y por eso se frena”, plantea Marta Liotto, dirigente de la UCR en la Comuna 11 y exmiembro de la Junta Comunal. Coincide con el planteo el legislador Facundo del Gaiso. “No está en agenda ninguna expropiación dentro del Ejecutivo”, dice, e insta primero a tener en claro qué se haría en el lugar.

Liotto y el espacio que integra sostiene al respecto que debe pasar a ser una sede cultural, donde también puedan hacerse trámites de la Comuna como el Registro Civil. La idea madre fue votada por la Junta Comunal en el período anterior, con apoyo unánime, también del peronismo. Así llegó a la Legislatura, con el proyecto para declarar la utilidad pública, definir su valuación y expropiar el inmueble de Cantilo al 4500.

La dirigente destaca que las divisiones políticas no son un escollo para su aprobación en la Legislatura. “Hemos hablado con legisladores del Frente de Todos y también con libertarios, y todos reconocen la figura de Beiró y la vivienda, por lo que darían apoyo”, asegura. Aún así, este aval opositor incluso ni sería necesario si el oficialismo decidiera avanzar con el tema, ya que tiene mayoría propia.

Para poder convencer al Gobierno de la Ciudad de la importancia de dar la venia al proyecto, Liotto y los vecinos/as que llevan el reclamo se habían reunido con el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, al comienzo de su mandato. Pero después no hubo más reuniones. Por eso, la dirigente indica que para 2023 está planeado formar una mesa de trabajo y establecer una nueva contacto con el funcionario, así como el Ministro de Desarrollo Económico, José Luis Giusti.

“Es una casa de mucho peso histórico. Además de la propia figura de Francisco Beiró, electo vicepresidente de Hipólito Yrigoyen que no pudo asumir por su fallecimiento antes de esa fecha, en el mismísimo lugar se hicieron reuniones de la Cámara de Diputados, y se tomaron decisiones con dirigentes de renombre a nivel nacional. Sumado a esto, su familia se siguió dedicando a la política y el barrio de Devoto, pensando en la educación por ejemplo”, señala Marta.

La ausencia de respuestas, dice, apena a quienes hace años llevan a cabo este reclamo, porque “la casa se va deteriorando con el tiempo”, así como el temor a que la misma sea usurpada. La preservación de la vivienda involucró a muchos/as residentes devotenses, que cuando el inmueble fue vendido hace unos años a una empresa desarrolladora, guardaron en sus propios domicilios bienes y materiales, ante la posibilidad que sean destruidos.

El proyecto FoDUS, otra posibilidad

Como este periódico contó meses atrás, la alternativa que se maneja a la demorada expropiación, es mediante el Fondo para el Desarrollo Urbano Sostenible (FoDUS), creado por ley en 2021. ). “Con el mismo, se pueden hacer distintos proyectos en áreas fijadas, en función de intereses económicos, urbanísticos y sociales. Con el fin cultural que se tiene, la casa de Beiró podría incluirse allí”, destacó el legislador Facundo del Gaiso. La gran diferencia con la idea de Liotto es que esta depende exclusivamente del Poder Ejecutivo.

Económicamente, podría ser más tentador que una expropiación, el FoDUS se costea con la llamada Plusvalía Urbana, que aportan los constructores que llevan a cabo emprendimientos inmobiliarios superando lo fijado por los Códigos y Convenios Urbanísticos. Sin embargo, durante este año tampoco hubo novedades con que se explore esta vía.

Mateo Lazcano

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