Carlos Guzzini: “La palabra, el razonamiento y el respeto son fundamentales”

Es el actual presidente de la Comuna 11, y va por su reelección en la lista del PRO que lleva a Horacio Rodríguez Larreta como precandidato a la Jefatura de Gobierno. Directa y naturalmente, Carlos Guzzini recuerda sus principios en el trabajo social, habla de los logros y dificultades de su gestión, no elude la autocrítica, elogia y recomienda el diálogo y el consenso y explica por qué, en la interna de su partido, apoya al jefe de Gabinete.  

-¿Cómo se prepara para enfrentar este nuevo desafío?

-Con entusiasmo, porque me gusta la tarea que realizo. Desde joven me interesó poder ayudar a la gente: me preparé y empecé a hacer mi trabajo social en una asociación civil, después me metí en la política porque comprendí que era la mejor herramienta para la transformación. Durante todos estos años que estuvimos trabajando acá se ha avanzado muchísimo, hemos hecho muchas cosas, y hay muchas otras por hacer. Una comuna como la nuestra es absolutamente dinámica, tenemos 1.100 manzanas y casi 200.000 habitantes, en los distintos barrios se generan permanentemente hechos distintos, y permanentemente tenemos que tomar decisiones. Hay que estar muy al pie del cañón para que esas decisiones no perjudiquen a la gente o que, en última instancia,  perjudiquen sólo a los menos posibles.

-Hubo obras con las que, al principio, los vecinos no estuvieron  de acuerdo.

-Todas las obras que encaramos desde la comuna han sido consensuadas con los vecinos; organizamos la cantidad necesaria de reuniones para tener el mayor consenso posible. Cuando consideramos que hay que hacer una obra, convocamos a los vecinos y les decimos cómo la pensamos hacer, se intercambian opiniones y finalmente se llega a una conclusión consensuada, pero siempre hay algunos que quedan disconformes y es válido que así sea; pero nosotros tenemos que hacer las cosas. Cuando hicimos el bulevar Chivilcoy, que me parece emblemático de este tema, teníamos un objetivo primario, que era encontrar una solución al hecho de que la gente no pudiera cruzar esa calle porque era doble mano y cada vez que cortaba el semáforo los vehículos salían a toda velocidad. Creímos que se podía hacer el bulevar armonizando con el otro lado de Chivilcoy, pero hubo quienes se opusieron, y de mala manera. Entonces tocamos timbre casa por casa, hicimos varias reuniones, hablamos con los vecinos y consideramos que había que incorporar algunas ideas que ellos aportaron. Sin embargo, varios siguieron de mal humor, pero cuando terminó la obra la mayoría vino a felicitarnos. Ahora la gente de la zona de Villa Devoto en la que estamos haciendo el túnel está nerviosa y es lógico, está pasando un momento difícil porque todo el tránsito alternativo va por Concordia, una calle angosta que no está preparada para esto; pero son las dificultades temporarias que genera la ejecución de una obra de tal magnitud.

-¿Qué enseñanzas le dejó esta primera etapa y piensa aplicar en la próxima?

-La principal es que yo no soy el centro del mundo, que el centro del mundo está en cada una de las personas, que hay que escucharlas y trabajar en consecuencia. Tenemos que aprender a comunicarnos, a saber decir “no pienso igual que usted” y poder seguir hablando, porque la palabra es un don maravilloso que tiene el hombre, y yo creo que el uso de la palabra, el razonamiento y el respeto por los demás son fundamentales. En una Junta tan heterogénea como la que tenemos la convivencia democrática no siempre es fácil, pero la diversidad es buena y abre la mente.

-¿Cómo adquirió esta filosofía?

-Yo soy mediador comunitario, ese fue el trabajo que más me gustó hacer. Durante muchos años fui coordinador del Centro de Mediación Comunitaria de Villa Devoto del Ministerio de Justicia; lamentablemente, ese programa se cerró. Cuando pusimos en marcha las mediaciones comunitarias, hace ya mucho tiempo, no era necesario que el mediador fuera profesional, pero sí que fuera una persona respetada por el barrio. Estábamos preparados para acercar a las partes para una mejor convivencia, para que cada uno se pusiera en los zapatos del otro y pudiera entender el problema del otro, y llegamos a tener un promedio de resolución de conflictos de cerca del 90%. Habíamos desarrollado una técnica muy interesante donde la idea no era litigar, sino ganar – ganar, es decir que tienen que ganar las dos partes, pero para eso ambas tienen que ceder en algo. Era muy lindo reconciliar a la gente, y esa práctica me ayudó mucho a saber escuchar.

-¿Se hace alguna crítica?

-Sí, me hago autocrítica permanentemente.

-¿Cuál es la principal con respecto a la gestión actual?

-Cosas que faltan hacer, como por ejemplo el tema de la cárcel de Devoto, donde tal vez no hicimos todo lo suficiente para que el gobierno nacional la saque, quizá no tuvimos bastantes reuniones con los vecinos o no trabajamos de manera mancomunada como para presionar al Ejecutivo nacional para que hiciera la obra que tenía que hacer y sacara la cárcel; esa es una de las cosas que quisiera tener resueltas. Creo también que en el tema de la basura nos está llevando demasiado tiempo separar y reciclar, vamos en el camino correcto pero un poco lentos. Este es uno de los muchos temas que tienen que ver con un cambio cultural: entre todos podemos mejorar la limpieza de la comuna porque estamos implementando un cambio importante en el modo de recolección, pero tenemos que acostumbrarnos a que este modo de recolección sea distinto, a tener que separar y a cuidar nuestro planeta. Yo planteo el cambio cultural como el punto central para mi gestión de acá en adelante, y aspiro a que entre todos podamos lograrlo.

-¿Por qué apoya a Rodríguez Larreta en la interna del PRO?

¿Cómo no lo voy a apoyar, si trabajó conmigo codo a codo para solucionar los problemas de la gente?  Cada obra que se hizo acá surgió por iniciativa de nuestro grupo de arquitectos y de los vecinos, yo la consensué con él y él la apoyó e hizo todo lo necesario para que pudiéramos ejecutarla. Hablo de obras importantes como el túnel de la avenida San Martín que se está haciendo ahora: nosotros se lo pedimos una tarde que nos reunimos en un café de la plaza de Villa Devoto. Y el Metrobús  se lo pedí en el edificio de enfrente, le conté que ir de acá al centro en el 146 lleva una hora y media, o sea que al vecino ir y venir le insumen tres horas de su vida. “Necesitamos el Metrobús”, le dije, y le propuse hacer Beiró – avenida San Martín, pero Tránsito hizo el estudio pertinente y Beiró no dio las medidas. También en esto tuve todo el apoyo de Horacio; lo  aprecio mucho y me parece un excelente ejecutor que va a continuar con este cambio en la ciudad que me parece maravilloso, yo nunca vi un gobierno que haya hecho tanto en la ciudad. Gabriela tuvo otra misión, y es realmente muy importante lo que le aportó al PRO y lo que le puede seguir aportando, pero yo lo apoyo a Horacio, por eso estoy trabajando con él y voy a seguir trabajando. Si gana Gabriela, seguramente va a hacer una buena gestión, pero yo valoro mucho la forma en que Horacio implementó la relación con nosotros: todos los integrantes de nuestro equipo lo conocen, y cualquiera de ellos le puede decir algo; él se sienta con todos y no sólo para la foto, sino que escucha, habla y busca las soluciones.

-¿Maneja encuestas?

-Tengo datos muy parciales, sé que acá estamos bien, pero yo  quiero ver el resultado final. Obviamente, quiero ganar y trabajo y hago todo lo que está dentro de la ley para ganar, pero si no gano el mundo no se acabará para mí: iré a felicitar a mi adversario y a ponerme a su disposición desde donde yo esté. Si llego a ser comunero y no presidente de la Junta, también voy a sentirme feliz ayudando a las personas desde el lugar en que me toque estar.

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