Árboles: El dilema de la Ciudad

Espacios verdes

La reina del Plata tiene menos del 50% de espacios verdes por habitante según un informe de la ONU, cada año resurge una eterna discusión en Villa Devoto y todos los barrios porteños. Por un lado, vecinos reclaman con insistencia la poda de los árboles y hasta cuestionan a las autoridades por incumplimientos en la misma. Enfrente, organizaciones ecologistas muestran su rechazo a la práctica y plantean argumentos vinculados a la ciencia. En esta nota, los diferentes puntos de vista sobre un tema ambiental que crece en las grande metrópolis del mundo.

 

Cuando el otoño empieza a pisar firme en la Ciudad de Buenos Aires, resurge uno de los debates más emblemáticos y con historia del territorio porteño: la poda de árboles. Por un lado se encuentran los vecinos frentistas que piden con insistencia que sean podados los ejemplares que afectan a sus viviendas o generan hipotético riesgo de caída. Enfrente se ubican organizaciones ecologistas que, con argumentos científicos y las leyes naturales, cuestionan firmemente la política al respecto y rechazan los planteos vecinales.

Este 2021 no fue la excepción a ello, y Villa Devoto tuvo varios ejemplos. Uno se dio con vecinos de la calle José Luis Cantilo, entre Mercedes y Gualeguaychú, que difundieron una carta a la Junta Comunal en la que exhortaron a las autoridades a “proceder a la poda de altura y desarme de cuatro eucaliptus situados dentro del Paseo de los Encuentros”.

En el texto, enfatizan en que estos ejemplares no fueron podados en los últimos 20 años. “La altura que han adquirido es de tal magnitud que produce todo tipo de inconvenientes y daños a los vecinos que habitamos frente a los mismos y de más está decir que esto no ocurría cuando estos árboles tenían una altura razonable”, precisan.

En su planteo, los vecinos aseguran que existe peligro de que ramas caigan sobre transeúntes, y mencionan que durante una reciente tormenta eléctrica, una de ellas cayó en el techo de una de las viviendas de la cuadra. También sostienen que al tratarse de árboles grandes, generan muchas hojas, que terminan tapando los sumideros y rejillas en los techos. Asimismo, plantean que, tal como están, los ejemplares verdes provocan pérdida de luz, al tapar la luminaria de las calles.

Los vecinos cuestionan por inacción a la Junta Comunal, dado que indican que en las denuncias previamente efectuadas no hubo más interacción que tomarles los datos. Mencionan el reciente fallo judicial que insta a las autoridades a detener la poda. Pero dicen que el mismo no concierne a la situación de la calle Cantilo, porque por los motivos antedichos hay allí peligro y daños concretos, marcados como excepciones en el amparo.

El punto de vista de las organizaciones

En el lado contrario a esta postura se encuentran organizaciones ecologistas. “Basta de Mutilar nuestros árboles” es una de ellas, y se define como “un grupo de la gente que ama a los árboles y que ya no resiste ver su mutilación en nuestras calles y plazas”. Consultada por este periódico, su referente María Angélica Di Giácomo dio detalles acerca de su perspectiva, tanto en general, como en el caso de la Comuna 11 en particular.

“Las podas reiteradas, además de dañar al árbol, nos quitan sus beneficios, por pérdida de follaje. Los árboles son los seres vivos más longevos, y compañeros de nuestra vida. No es un integrante más del mobiliario urbano, fácilmente reemplazable como un banco o un farol. Se trata de un capital verde que recibimos de las generaciones que nos precedieron y debemos proteger y legar a quienes nos sucedan”, puntualiza.

Para este grupo, el follaje frondoso, que se busca combatir en la poda, tiene decenas de beneficios como la disminución de las temperaturas en las aceras, la fijación de dióxido de carbono, la absorción del agua y el cobijo y hábitat de la fauna, además de pertenecer al patrimonio paisajístico de la ciudad. Por todo esto, explican, no sirve plantar árboles nuevos como compensación, dado que lleva tiempo que estos crezcan y alcancen estos beneficios.

“Los árboles nos pertenecen a todos y no pueden mutilarse o talarse siguiendo solicitudes o intereses individuales. El bien común debe primar sobre ellos”, destaca Di Giácomo.

La opinión de un ingeniero agrónomo

Ante posturas bien marcadas entre vecinos y organizaciones ecologistas, compuesta también por residentes de los barrios, resulta apropiado conocer la opinión de un miembro del campo académico. Carlos Anaya es ingeniero agrónomo y especialista en arbolado urbano.

“Se ve una mala práctica de excesiva alzada de la copa de los árboles, elevando ramas desde el tronco, algo demasiado excesivo. Los árboles estructuralmente se arruinan, ellos crecen en diámetro en función a las ramas laterales que tienen. Si se las sacás, se convierten en árboles de bosque, van para arriba pero no aumentan en diámetro. Se forma entonces una mala relación ente el diámetro y la altura, lo que los hace muy vulnerables a la fuerza dinámica del viento”, describió, para expresar su negativa a la política de poda actual.

«El árbol tiene su propio crecimiento, sabe cómo hacerlo, no podés dominarlo. Esa poda desde el punto de vista cuantitativo lo termina debilitando. Por otro lado, dejando al árbol en esta condición, vale preguntarse para qué plantar si lo van a dejar así, causándole daño”, refuta Anaya.

“La gente no entiende los efectos que puede tener, piensa que están plantados por un tema estético, paisajístico. Si preguntás los beneficios te dirán que da sombra, pero son muchos más. El árbol es el elemento no estructural más importante que tiene la ciudad, mitigador del cambio climático”, explica asimismo.

Este experto, a su vez, asegura que fue un “error garrafal” dar a las comunas la gestión de las podas. “Son un patrimonio de la ciudad, no se puede dividir los árboles de la Comuna 11 y los de la 12, debe abordarse de manera íntegra. Se necesitan estándares de trabajo comunes como se manejó siempre hasta la descentralización. Pienso que no ocurriría con la salud pública que haya distintos criterios, lo mismo debería pasar aquí”, indica.

La situación en la Comuna 11

“Basta de Mutilar nuestros árboles” precisa desde su perspectiva lo que sucede con la poda en nuestra comuna. “La Comuna destina todo el presupuesto a intervenciones destructivas, pero no hay dinero para cuidado o tratamientos filosanitarios”, lamenta. A su vez, indican que hay un déficit de follaje, dado que se retiran ejemplares de gran porte y se plantan otros de bajo porte. Por eso, la cobertura arbórea se presenta en descenso año a año, una realidad, que manifiestan, es común a todos los barrios porteños.

“Se habla de un plan de poda que abarque a todos los árboles en cinco años. Eso no es bueno, porque la poda debe hacerse solamente por motivos puntuales y extraordinarios. No hay planificación ni se mide el impacto ambiental”, cuestionan.

Desde sus redes sociales, la Junta Comunal afirmó la semana pasada que “las podas se realizan según su criticidad”. “Contamos con un equipo de ingenieros agrónomos que evalúa y determina todas las acciones a realizar, según la situación específica de cada ejemplar”, indicaron. En ese sentido, enfatizaron que en el relevamiento “se identifican las características y se definen los tipos de poda a realizar”. “De esta forma, no solo garantizamos la salud del árbol, sino también un tratamiento adecuado a cada caso”, dijeron.

Por Mateo Lazcano

 

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