Una baldosa para el recuerdo de un militante peronista desaparecido

En la vereda de la vivienda que fuera habitada durante la infancia y juventud de Raúl Milberg en Villa Devoto, su sobrina Luciana Milberg encabezó un emotivo acto en que se descubrió una baldosa de la memoria que da cuenta de la desaparición del militante peronista, secuestrado el 28 de febrero de 1980 y actualmente desaparecido.

En una soleada tarde de otoño de Villa Devoto, se descubrió una baldosa en la vereda de Bahía Blanca 3152 en homenaje a Raúl Milberg, militante peronista detenido desaparecido el 28 de febrero de 1980. Su sobrina, Luciana, abogada del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y militante de derechos humanos en La Cámpora, fue la encargada de abrir el evento. Con emoción y la convicción de sus ideas declaró a este cronista que “me parece que el tema de las baldosas tiene que ver con un proceso que desde muchos ámbitos se viene generando para reivindicar la lucha de todos los compañeros caídos, de todos los compañeros que lucharon por nosotros para que podamos tener un país, una construcción colectiva. En este caso el homenaje fue para Raúl (Milberg), él era un militante montonero que fue parte de la contraofensiva…”.

 

La baldosa se realizó junto a su hermano, José Milberg, Pablo Llonto -periodista y abogado querellante en la causa “Contraofensiva”, familiares de víctimas e integrantes del Espacio Memoria y Derechos Humanos (la ex-ESMA). Enfrente, la unidad básica Héroe Colectivo, fue testigo de un momento de memoria barrial que congregó a un nutrido contingente de militantes peronistas de la zona, a familiares y compañeros de ruta de Raúl Milberg en los años 70, y numerosos vecinos que con emoción recordaban fragmentos de hechos y vivencias de otros tiempos. Ante un atento auditorio que siguió cada minuto del encuentro barrial por la memoria, estuvieron junto al micrófono la sobrina Luciana Milberg, Pablo Llonto, Andrea Bello -compañera de militancia- .

 

Luciana Milberg expresó que “siempre estas ocasiones son buenas oportunidades no sólo de homenajear a la persona concreta sino también de reunirnos y reivindicar todas esas ideas, de mostrarle al barrio que todo eso sigue presente, que estamos acá, que ellos fueron sembrados y que estamos floreciendo y que estamos levantando sus banderas y que vamos a seguir peleando para ellos, para que tengan toda la verdad, toda la memoria y toda la justicia que se merecen y para seguir construyendo el país que ellos soñaron estamos acá levantando sus banderas y está bueno que el barrio veo eso. Que estamos presentes y que también quede la baldosa, que es un modo de visibilizar esa lucha para aquellos que tal vez no estén tan comprometidos y que accidentalmente pasan, y ven esta baldosa y por lo menos comiencen a preguntarse de que se trata…”.

 

El periodista y abogado Pablo Llonto aceptó conversar con el cronista para dar su mirada sobre este acto de recuerdo de un militante peronista de Villa Devoto, que permanece como desaparecido, “cada baldosa es siempre el regreso de un compañero, de una compañera, a su barrio, a su lugar de militancia, a su colegio. Las baldosas recorren Buenos Aires y gran parte de la Argentina como un testimonio –para nosotros- de regreso de un compañero, de una compañera. Generalmente son vidas jóvenes, vidas cortas, que alguien a partir de este momento se detenga quince segundos a leer es también un acto de la sociedad argentina de memoria”.

 

Precisamente, el concepto de la memoria deambuló en todo momento, “Argentina es uno de los países que después de ser muy desmemoriado se convirtió en uno de los países con más memoria, que no olvida y que gracias a la militancia, las baldosas, la recuperación de los centros clandestinos, las señalizaciones, los estudiantes secundarios yendo hoy a los juicios se convierte en un país que mantiene activa la memoria como pocos. Como pocos las sociedades modernas en general recomiendan olvidar y no mirar tanto para atrás, y nosotros recomendamos mirar mucho para atrás porque en ese atrás no sólo está la posibilidad de pelear por la justicia sino mirando hacia atrás está la posibilidad de tomar los mejores ejemplos de la sociedad como fue la militancia de aquellos años”.

 

 

Luciana Milberg dejó una frase que marca el actual momento político del país, donde nuevas generaciones toman la posta del compromiso, la militancia y la capacidad de trabajo colectivo por una sociedad más justa e inclusiva, “ellos lucharon pensando en las futuras generaciones, nosotros estamos tomando esa posta y al mismo tiempo la tomamos en todos los sentidos. La tomamos para pedir justicia para ellos, la tomamos para ellos, pero la tomamos para construir un país mejor para todos nosotros y para todos los que van a venir”.

 

Finalmente, José Milberg, uno de los hermanos de Miguel se animó a conversar ante el grabador, “es una forma de volver a tenerlo, es una forma de poder venir y reflexionar, es una forma de venir a recordarlo que es la casa donde vivió, fundamentalmente fuera de la política es una forma de volver a recuperarlo y -digamos- que el hecho de la baldosa fue gracias a su sobrina. Fue la sobrina que no lo conoció, la que hizo el esfuerzo, la que hizo la baldosa y gracias a quien, además de las organizaciones, está puesta aquí en la vereda”.

 

El barrio, la memoria y la identidad presentes en las palabras emocionadas de José Milberg, “acá en esta casa vivieron mis padres, en esta casa velamos a mi mamá -porque en ese tiempo se hacía en las casas-. Para nosotros tiene muchos recuerdos, muy buenos recuerdos aún con estos recuerdos hemos pasado los mejores años de nuestra vida en esta casa. Una casa que tuvo mucha vida, nosotros tres -los tres estudiamos en el Antonio Devoto, todos en el barrio fueron nuestros amigos-. Aquí perdí a mi mamá de chico, casi la casa de todos los vecinos fue nuestra casa, almorzábamos en la casa de uno, cenábamos en la casa de otro, el dueño de la propiedad que vive arriba era como mi hermano, yo viví tanto en su casa como él en la mía, así que esta casa significa mucho y le tenemos muchísimo cariño, por eso creo que la baldosa está en el lugar en donde debe estar. Me acuerdo que mi hija mayor cuando nos mudamos de acá y nos íbamos de una casa chica con dos habitaciones a una casa mucho más grande, ella era muy chica y sufría el tema de la mudanza y me hizo una pregunta que la recuerdo siempre, me preguntó papá cuando uno se muda la casa se muere?”.

 

Claudio Morales*

 

 

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