La Ciudad sufre un déficit de espacios verdes, mientras aumenta la venta de terrenos

Deficit en espacios verdes

El Gobierno de la Ciudad busca aprobar un convenio con IRSA para que se construyan torres en la Costanera Sur.  Mientras tanto, Buenos Aires tiene mucho menos de la cantidad de terreno al aire libre de lo recomendado, y solo cuatro barrios alcanzan los estándares internacionales, mientras que algunos prácticamente no cuentan con ni una manzana verde.

Hay una popular frase que reza “verde te quiero verde”, pero la misma parece una utopía en algunas zonas de la Ciudad de Buenos Aires. El distrito capitalino está lejos de los estándares recomendados a nivel internacional de espacios verdes, y en algunos barrios la situación es aún más dramática: prácticamente carecen por completo de sectores de este tipo.

Un reciente informe volvió a poner sobre la mesa esta situación que se repite hace años, pero que no presenta atisbos de solucionarse. Peor aún, desde la gestión porteña se avanza con la autorización para construir desarrollos inmobiliarios en terrenos hasta hoy verdes, como el predio de la ex Ciudad Deportiva de Boca en Costanera Sur.

Al respecto, el legislador Matías Barroetaveña presentó un extenso documento que relata por qué la Ciudad de Buenos Aires es “una de las peores rankeadas en cantidad de metros cuadrados de espacio verde por habitante en América Latina”. Este índice da en el distrito capitalino 6, cuando el consenso global exige un mínimo de entre 10 y 12 para hablar de algo “aceptable”.

Pero peor aún es la situación si se considera cómo se distribuye ese número. El 7% corresponde a “canteros centrales”, construidos fundamentalmente desde la gestión del PRO con un fin meramente estético en calles y avenidas. El inconveniente es que es un área poco aprovechable por fuera de ello. A su vez, un 20% implica parques semipúblicos, en los que es necesario abonar entrada para ingresar. Un 43% son parques, un 15% plazas y un 11 plazoletas, mientras que el resto se reparte en otros ítems insignificantes.

Pero además de tener déficit en cantidad, los espacios verdes en Buenos Aires también están mal distribuidos, lo que implica una desigualdad en los metros cuadrados que cada uno/a de los tres millones de habitantes puede disponer para sí. Las zonas más densamente pobladas, como la Comuna 5 o la Comuna 3 tienen escasa cantidad de lugares públicos al aire libre, y están apenas por encima de los 0,21m2.

Incluso, existen barrios que directamente no poseen espacios verdes, como Villa Santa Rita, donde hay un antiguo proyecto de la comuna, trasversal a las fuerzas políticas, que insta a la creación de una plaza. Villa Crespo, asimismo, está segundo en el ranking negro, y solo supera los 0,15. Parque Chas, Agronomía y Paternal están levemente mejor, pero integran el lote más perjudicado dentro de Buenos Aires.

En el otro extremo, sólo cuatro barrios superan los 10m2 de espacio verde público por habitante en la Ciudad y logran satisfacer los estándares internacionales. En una situación privilegiada está Puerto Madero, aunque influenciado por la presencia de la Reserva Ecológica. Algo similar pasa con Villa Soldati, con 61 metros cuadrados por habitante gracias alParque Indoamericano. Saavedra, con el parque homónimo y el Sarmiento, llega a 16m2, aunque con mucha menos cantidad que los antedichos.

El informe asegura, en este sentido, que toda esta situación está incentivada por las políticas de la gestión del PRO. “Hay una sistemática práctica del actual Gobierno de la Ciudad que autoriza emprendimientos inmobiliarios violando Códigos y leyes con el único objetivo de permitir una mayor capacidad constructiva en inmuebles y ganancias para los desarrolladores inmobiliarios sin considerar los derechos ambientales y culturales de los porteños. En otras palabras, una matriz extractivista que provoca especulación inmobiliaria, expulsa y desplaza a la población, aglutina riqueza, se apropia de lo público, provoca daños ambientales generalizados y produce una degradación de la calidad de vida de las y los porteños”, denuncia Barroetaveña.

Al respecto, afirma que “entre 2009 y 2019, se vendió  aproximadamente 150 hectáreas a través de 26 leyes que se sancionaron en la Legislatura para autorizar la enajenación de inmuebles”, una cantidad que implica, por caso, una superficie mayor a la de todo el barrio de San Telmo. Esto se da en simultáneo a la propuesta de crear más lugares verdes, con el fin de reducir el déficit.

Pero de acuerdo al legislador, entre 2015 y 2021 sólo se crearon 22 ha de espacio verde nuevo en la ciudad, cuando se compró cerca del quíntuple, tierras donde “podría haberse implementado un programa de mejora sustancial del espacio verde”. Aquí se enmarca el caso actual de los terrenos de Costanera Sur, unas 75 hectáreas que pertenecen al grupo IRSA. Actualmente, están autorizadas a ser espacios deportivos, pero de aprobarse el convenio entre la firma y la Ciudad, podrían construirse torres de hasta 145 metros.

“Dotar a las ciudades de más verde reportará no sólo beneficios para la salud, sino también ayudará a mitigar la contaminación del aire, el calor y el nivel de ruido, contribuirá a reducir las emisiones de dióxido de carbono y, por tanto, ayudará a luchar contra la crisis climática ahora y en el futuro”, afirma en tono crítico el legislador Barroetaveña, para concluir un informe alarmante y que solo tenderá a empeorar si se mantiene la política actual respecto a estos espacios.

 

 Por Mateo Lazcano

 

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