SEMINO EN VILLA DEL PARQUE

“No tenemos que admitir que nos sigan mintiendo”

El defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, dio una esclarecedora charla en el club Villa Sahores, ubicado en la calle Santo Tomé 2496, de Villa del Parque. La actividad fue organizada por la responsable del área de Desarrollo Social de la Junta Comunal 11, Paula Resels, del Partido Socialista Auténtico.

En la oportunidad Semino explicó, entre otros conceptos, que “hay tres grandes pilares sobre los cuales se monta una sociedad y que aseguran su estructura, que son la educación, la salud y el trabajo y la previsión” y que “esos tres pilares conforman la seguridad social y, en la medida que se fortalecen, esa sociedad se va haciendo cada vez menos violenta y se va pacificando en su vida cotidiana”.

Observó que “si a una mesa de tres patas le sacamos una, es imposible tenerla parada, y esto es lo que nos está pasando” y afirmó: “Por eso el interés, desde hace ya muchas décadas, de tratar de que hablemos de estas cosas por separado, aunque el financiamiento de estos tres pilares sea el mismo”.

 

 Reseña histórica

 

Comenzando una reseña histórica, dijo que si nos remontamos “quinientos años, para no irnos muy atrás, vamos a ver que las relaciones del trabajo, la educación y la salud, se desarrollan en paralelo y tienen crisis en paralelo” y que en “nuestra pequeña historia de doscientos años, esto se ve muy claramente”.

Evocó después la figura de Belgrano y contó que “cuando  viene a trabajar al Consulado, que era una institución de la dominación española, establece los basamentos de la educación pública por nuestros lados y crea la primera escuela de dibujo y la primera escuela de náutica”.

Refirió además, “en cuanto a lo que tiene que ver con el trabajo”, que “hoy seguimos discutiendo el derecho laboral en términos de paridad por el género, y este hombre, allá por principios de 1800, decía que el trabajo de las mujeres es igual al del hombre”.

En ese sentido, subrayó que “cuando hoy todavía tenemos trabajo esclavo, y suponemos que los esclavizados no tienen derecho alguno, sobre todo si son de otra nacionalidad, el 25 de mayo de 1811, en Chuquisaca, Castelli declara que el trabajo de los criollos es igual al trabajo de los españoles, y éste igual al de los indios, y éste al de los mulatos, y éste al de los negros”.

Así, observó que a partir de “lo hecho por Belgrano y Castelli a principios del siglo XIX se van fijando las bases de la seguridad social en términos laborales”.

“Después”, dijo, “aparecen tres nombres que son los tres Argerich, que fueron quienes generaron el basamento de la salud pública en la Argentina”.

Se refirió seguidamente a “las grandes luchas obreras hacia fines del XIX por las ocho horas, la ley de la silla, todo lo que ahora no existe” y destacó que “ahí surgen también los primeros movimientos sociales”.

Consideró que ese estado de cosas “se va reflejando, en términos de educación, en la aparición de la ley 1420, de educación común, gratuita, obligatoria y laica” y agregó: “Se la fue devastando en las crisis de las últimas décadas, pero nos fue igualando a todos e hizo posible que algunos hijos de trabajadores  cuasianalfabetos, como quien les habla, hayan llegado a doctorarse en la universidad pública”.

Asimismo, señaló que “en simultáneo aparece la otra gran columna, que es la previsión social, a través de la ley 4349, que es la ley de empleados públicos del año 1904, impulsada por los socialistas de la época, en particular Del Valle Iberlucea”.

 

Distintas etapas de los sistemas de previsión

 

En ese sentido, hizo mención de “la vieja estructura de la llamada ley Bismarck, que era una relación de trabajadores activos que tenían que sostener a un jubilado” e informó que esa relación “tenía que ver con lo establecido en la Revolución Industrial”.

Explicó que “al aparecer la máquina, la persona que antes trabajaba hasta el día de su muerte, como ya no hace tanta falta la fuerza física, va dejando el trabajo y es necesario, para conservar la ganancia, que siga consumiendo”. Puso de manifiesto que “por eso se inventa lo de la ley Bismarck, ‘yo te guardo toda la guita y te voy dando de a poquito para que sigas consumiendo’ y a esto, rimbombantemente, se llamó el pacto intergeneracional” cuando en realidad, sostuvo, “desde aquella época hasta esta, el trabajo sigue siendo un disciplinador social”.

Y especificó que “la ley Bismarck es de fines del siglo XIX, proviene precisamente de la república Bismarck y acá se materializa con la ley 4349”.

Contó después que “a partir de la década del 50 se suponía que en el mundo iba a haber un capitalismo de pleno empleo” y que como “a la vez había pirámides poblacionales jóvenes, se decía ‘ahora va a haber cinco activos por cada pasivo, y vamos a estar muy bien’”.

Y destacó que “cuando esto se instaló como sistema, y como seguía habiendo pocos viejos, todos los gobiernos iban a las cajas de jubilaciones y se llevaban la plata porque igual alcanzaba para pagarles a los jubilados”.

Fue así como llegó a un punto fundamental, que explicó en términos coloquiales. “En el 58 empezó a escasear la guita,  fueron al secretario de Hacienda y le dijeron ‘qué hacemos que no le podemos pagar todo lo que corresponde al que se jubila’, y entonces un tipo maravilloso dijo ‘paguémosles el 82 %’. Y como siempre hay un economista que recorta y un abogado que justifica el recorte, alguien dijo ‘como ahora el trabajador no tiene que aportar lo que corresponde a obra social,  seguridad social, etcétera, esa diferencia se la pagamos en menos’”.

Y remarcó: “Fíjense qué paradoja y qué mal estamos, que hoy sigue siendo nuestra gran reivindicación el 82 % móvil, vale decir, seguimos reivindicando que nos recorten el 18 %. Y vamos al fondo de la cuestión: ¿por qué una sociedad le va a dar menos a los que más necesitan?”

A renglón seguido, informó que “aquel 82 % terminó en el año 69, con el onganiato de por medio”.

 

La realidad de hoy

 

“Esa relación con el trabajo que se sigue aplicando para dar el 40 en lugar del  82, es hoy más falsa que en aquel momento; y digo el 40 por algo muy simple: hoy el sueldo promedio en la Argentina es de 5.000 pesos, y la jubilación promedio de 2.000”, observó después, abordando la actual situación.

Advirtió que ya no está vigente “aquel viejo axioma de la financiación con el trabajo” y precisó: “Ya no se financia así el sistema en el mundo ni en la Argentina, donde hoy el 40 % -y en algunos momentos llegó al 48 %-  de la plata que ingresa al sistema proviene de impuestos”.

Y enumeró: “Patrimonio, ganancias, hidrocarburos, cigarrillos… Pero, ¿saben cuál es el que más crece en el aporte? El IVA. ¿Y saben para quién es más regresivo? Para los más pobres. ¿Y saben quién paga el IVA con su propia jubilación? El jubilado”.

Más adelante, comunicó que “hoy el sistema está estructuralmente  quebrado”, y que “esto que nadie quiere decir describe una situación social que tenemos que abordar y ver cómo cambiarla”.

Puntualizó que “esto ocurre porque hay una estructura que hoy no provee del recurso necesario” y que “no es para que nos suicidemos todos sino para ver cómo generamos la presión suficiente para que esto cambie, y para que esto cambie no tenemos que admitir que nos sigan mintiendo”.

Seguidamente aclaró que “la masa de dinero que hoy hay en el sistema, el famoso fondo de sustentabilidad y demás, no se creó, como dicen, en el 2008, cuando se recupera el fondo de las AFJP” y precisó que “el decreto 448 es del año 2007, y tenía un artículo, el sexto, que decía que el fondo de garantía tenía que tener equivalencia con lo que gastaba el sistema durante un año en el pago de beneficios”.

Informó que “en el 2008 los bancos devuelven la plata de las AFJP porque había dejado de ser negocio, y el amanuense fue Boudou, que no era un heroico soldado que descendió en Santa Clara con el Che, sino un representante de los bancos”.

Hizo notar al respecto que “en CIccone y en las AFJP no hubo ningún juicio, porque las AFJP nunca existieron como una creación autónoma sino que eran un mostrador más de los bancos, que en diez años se llevaron del sistema 12.000 millones de dólares sin pagar impuesto a las ganancias porque eran gastos de administración”.

“Estos bancos”, dijo, “en 2007 y 2008 ya tenían que empezar a jubilar gente, porque los jóvenes que habían ingresado a principios de los 90 comenzaban a ser veteranos, y se terminaba el negocio”.

“En el 2008, cuando se sanciona la actual ley del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) se le quita el tope a ese fondo de garantía que se había creado el año anterior y se saca ese artículo sexto, de modo que el fondo ya no era el equivalente a la erogación anual”, puntualizó luego.

Y enfatizó: “Dice la nueva ley que el Estado podrá invertir los excedentes del fondo, pero ¿cuáles son los excedentes si no sabemos cuál es el fondo? Este es el limbo en el cual hoy estamos, y en el cual hoy se medra desde esta estructura jurídica legal para decir ‘La mancha de Rolando hoy la financiamos de Anses, las casas del plan Procrear las financiamos de Anses, tal otra cosa la financiamos de Anses, etcétera, etcétera’”.

 

Haydée Breslav (Para La Rayuela y Tras Cartón

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